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"No fallaré."

Akodo Toturi, el hermano menor del paradigma León, Akodo Arasou, posee un carácter tranquilo y paciente, todo un gran contraste respecto a su hermano, por lo que se le indicó que lo mejor para su clan era que se retirase discretamente a una vida monástica. Pero las fortunas tenían otros planes para él, tras el fallecimiento reciente de su hermano, se le ha reclamado para liderar a su familia y ser el campeón del clan que por derecho de sangre le pertenece.
No a todo el mundo le ha parecido una gran idea, sobretodo a Matsu Tsuko, daimyo de la familia Matsu y a la vez prometida de Arasou, quién clama venganza contra su enemigo ancestral, el clan de la grulla. Parece ser que ha rechazado completamente la idea y no queda claro si acatará los designios del nuevo campeón del clan León.

No sé si reconozco a mi padre… El mismo León, duro, inflexible… Le he visto en el campo de batalla. No tiene rival, ni como estratega ni como bushi. También le he visto gobernar sus tierras con justicia. Le he visto tomar decisiones que él juzgaba como las más justas aunque, por el brillo de su mirada, sé que de buena gana habría tomado la contraria. En el campo de batalla, en la administración de sus tierras… Pero aquí, fuera de su elemento, en esta Corte de Invierno…

No sé si reconozco a mi padre… Dice que la princesa imperial le ha hablado. Veo que le ha hecho creer que tiene esperanzas. Las mismas que le insufló al Mirumoto esta misma mañana en el jardín. Y a buen seguro que no fueron los únicos samuráis. Princesa manipuladora y caprichosa… Quiere posicionarse a ojos de la princesa, captar su atención, ser el único para ella. Ya se ve casado y llevando el mon Otomo. Y no escatimará esfuerzos para conseguirlo. ¿¡Acudir a la Grulla para conseguir el mejor de los haiku!? ¿¡Encomendarme a mí dicha misión!? Respeto profundamente a Doji Sojiro-sama, como compañero de armas, como bushi junto al que he luchado, espalda contra espalda, más de lo que estaría dispuesta a reconocer en público. Pero este encargo de mi padre tomaba un cariz totalmente distinto. Su petición no admitía réplica alguna. No sé si se paró a pensar en las consecuencias o, si lo hizo, si le importó lo más mínimo. Un León debiéndole un favor a la Grulla… Me faltó el valor para enfrentarme a mi padre. Abrirle los ojos. Es mi padre. Debo obedecer. También soy Matsu. Debo honrar a mis ancestros. A mi madre, caída en el campo de batalla. Parece haber olvidado la disputa que precisamente ha sido la que lo ha traído a esta Corte, la escaramuza ocurrida por hacerse con un trozo de tierra baldía por ser donde cayó años ha Matsu. Escaramuza que costó la vida a varios bushi Fénix. Escaramuza saldada con un acuerdo matrimonial entre el Fénix y el León. Asako y Matsu. Cortesano y bushi. Aire y Fuego…

No sé si reconozco a mi padre… El Shiba que deliberadamente le ha interrumpido mientras se disponía a recitar el haiku dedicado a la princesa tenía el deje de amargura en la voz de alguien que se sabe utilizado. Y no sé si será un suicida o no pero no doy ni un zeni por su vida. ¿Qué pretendía insultando a un León? ¿Que lo retara a un duelo? Tal vez así sí vea la princesa al auténtico León, a Asako Ryuden, después de todo…

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¿Gritos? ¿¡Padre!?
"Atrévete a mancillar mi honor y tus ancestros te reprenderán, cuando te envíe con ellos."
Apodado "El León del Bushido", es el daimyo de un pequeño territorio de la zona oriental León en tierras Akodo y gobierna su zona con puño de hierro. No puede permitirse el lujo de dudar en ninguna de sus decisiones ya que la cercanía de la frontera Grulla y las numerosas escaramuzas que se producen no se lo permiten. Se trata de un hombre estricto y formal que desprecia profundamente el deshonor. Todo un ejemplo para las filas de los ejércitos León.

Creció como hijo único en el interior de la Ciudad del Permiso, Ninkatoshi, la fortificación más oriental de los territorios Akodo, colindante con las fronteras Grulla. A pesar de la época en la que vive, apodada los Mil Años de Paz, nunca faltan escaramuzas con sus vecinos. Cuando Akodo Ryuden superó su gempukku se autodestinó a las patrullas fronterizas a pesar de que siendo el hijo del daimyo podía haber elegido cualquier puesto. Por aquel entonces todavía era un muchacho con la cabeza llena de palabras de gloria y vanidad, algo que cambió paulatinamente al observar el horror y el odio que engendra la guerra. Durante aquellos años conoció a la bella y letal Matsu Sato, una guerrera sin miedo alguno que daba al traste con sus estrategias, tanto bélicas como amorosas. Trató de cortejarla como pudo pero al eludirle la samurai-ko terminaron rememorando la historia original de sus ancestros Akodo y Matsu. Finalmente logró cambiar a ojos de ella y ésta accedió a que la cortejara y, más tarde, a que la desposara. De aquella unión, por todos celebrada dada la escasez entre ambas familias, nació Yuko.

A lo largo de su vida ha perdido numerosos compañeros de batalla, dejándole cada una de esas pérdidas una huella imborrable. Una de esas muertes además cambió el rumbo de su vida para siempre. Una emboscada en tierras Grulla se saldó con la vida de toda la patrulla León excepto la suya propia. Al levantarse y mirar en derredor vio que su mujer también había caído pero aún respiraba, si bien estaba herida de muerte. Sus últimas palabras fueron dedicadas a su hija: "Haz que me sienta orgullosa de ella cuando nos volvamos a ver." Después de aquel adiós desgarrador tuvo que explicarle a su hija de seis años que no volvería a ver a su madre hasta que se reuniese con ella tras la muerte. Volvió con ella a la fortificación y retomó sus deberes como gobernante. Decidido a cumplir las últimas palabras de su esposa se volcó en lo único que le quedaba de ella, su hija Yuko. Incluso le permitió elegir la escuela a la que acceder, la cual, para su orgullo y a la vez consternación, fue su misma escuela, la Akodo, y no la Matsu, algo que se ganó numerosas burlas para ambos a sus espaldas. La sensación de consternación desapareció por completo al asistir al gempukku de su hija y constatar que ésta había heredado la astucia de Akodo combinada con la fuerza y belleza de Matsu. Dicha ceremonia fue coronada con el acto de honra para con su difunta madre, puesto que su hija eligió el apellido de ella para que nunca se olvidara de dónde provenía. A partir de ese momento se la conocería como Matsu Naoki.

El reciente conflicto cerca del Valle de los Dos Generales, en el que una pequeña escuadra León conquistara un pequeño pero importante territorio enclavado tácticamente al norte de sus territorios y donde cayó en combate Matsu Kijoruko, ha traído consecuencias para Akodo Ryuden. Durante dicho conflicto se masacró a una serie de patrullas Shiba, hecho que ha causado cierto malestar en la Corte. Las familias imperiales se han pronunciado al respecto, por lo que se ha requerido la presencia del daimyo Akodo en la Corte de Invierno Asako para que contribuya a una negociación de paz. Negociaciones que serán supervisadas por Miya Akiko.