"Y le dije: tienes dos opciones, vienes conmigo para que seas interrogado, o te sentencio a muerte aquí mismo y serás ajusticiado de inmediato. En ése instante desapareció por completo su cojera."
Este anciano samurai ya casi sin pelo pero con una barba blanca y larga que se atusa con delicadeza y erudición antes fue magistrado esmeralda por más de veinte años. Su vista ya cansada no funciona correctamente y su piel ya marchita se arruga por todo su venerable rostro. Incluso necesita de un bastón para caminar pero aun así, todavía se esfuerza en tratar de ser lo más digno posible. Dada su larga carrera y extensos contactos a través de todo Rokugán, es un hombre muy respetado por cualquiera que le haya conocido en su larga vida.
Es dado a contar y repartir la sabiduría acumulada durante tantas experiencias, siempre que puede intenta aconsejar a los jóvenes para que no cometan los errores tan comunes de su juventud.
Ya no forma parte de la organización de magistrados pero aun así sus consejos son muy apreciados.
Tan solo él y su ayudante son los únicos representantes del clan Cangrejo que han respondido a la llamada de la corte de invierno en tierras Asako.
Ha recibido la invitación a la corte como una de las últimas a las que piensa participar, pues desea retirarse a vivir una vida monástica lo que le queda en Rokugán.
Este anciano samurai ya casi sin pelo pero con una barba blanca y larga que se atusa con delicadeza y erudición antes fue magistrado esmeralda por más de veinte años. Su vista ya cansada no funciona correctamente y su piel ya marchita se arruga por todo su venerable rostro. Incluso necesita de un bastón para caminar pero aun así, todavía se esfuerza en tratar de ser lo más digno posible. Dada su larga carrera y extensos contactos a través de todo Rokugán, es un hombre muy respetado por cualquiera que le haya conocido en su larga vida.
Es dado a contar y repartir la sabiduría acumulada durante tantas experiencias, siempre que puede intenta aconsejar a los jóvenes para que no cometan los errores tan comunes de su juventud.
Ya no forma parte de la organización de magistrados pero aun así sus consejos son muy apreciados.
Tan solo él y su ayudante son los únicos representantes del clan Cangrejo que han respondido a la llamada de la corte de invierno en tierras Asako.
Ha recibido la invitación a la corte como una de las últimas a las que piensa participar, pues desea retirarse a vivir una vida monástica lo que le queda en Rokugán.

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